reseña

La arquitectura compuesta por partes. Antón Capitel

 

CAPITEL_arquitectura_compuesta_partes_01 Nº de páginas: 223 págs.
 Encuadernación: Tapa blanda
 Editorial: GUSTAVO GILI
Lengua: CASTELLANO
Año: 2009
ISBN: 9788425222351

 

 

 

 

 

 

 

En 2005, Antón Capitel, nos presentaba “La arquitectura del patio”1, un interesante estudio que versaba en torno al patio como sistema de proyecto arquitectónico con fuerte tradición mediterránea. Desde las primeras viviendas y recintos sagrados de la antigüedad, el patio era elemento en torno al cual se articulaba la arquitectura. La construcción por crujías en torno a un espacio descubierto central proveyó a la arquitectura, a lo larga de más de veinte siglos, de un sistema capaz de adaptarse a múltiples programas y diversos sistemas constructivos.

En esta obra de 2009, el catedrático de proyectos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, centra su análisis en lo que ha venido a llamar la composición por elementos o partes. Aunque solemos relacionar este sistema directamente con la arquitectura proveniente del sistema Beaux Arts del siglo XIX y su método de enseñanza, sobre todo con los elementos de composición de Guadet, Capitel defiende que las raíces del mismo se asientan en la obra de Palladio y que no muere en la Academia sino que continúa hasta la arquitectura moderna y, por extensión, hasta nuestros días.

Y ¿en qué consiste esto que Capitel llama la composición por elementos? El propio término componer ya nos remite a la acción de poner unos elementos en relación con otros (com-poner). Así, el hablar de composición por partes nos puede parecer redundante. Si no hay partes, ¿cómo componer? Pero por otra parte, sirve para poner el énfasis en el hecho de la agrupación y relación de elementos dispares. No se trata pues de des-componer un elemento original en otros diversos, aunque sea luego para re-com-poner los mismos de un modo diferente, sino en com-poner elementos distintos y autónomos en origen para dar lugar a uno nuevo más complejo.

En el libro se emplea una estructura sencilla acompañada de un lenguaje claro y preciso e ilustrado con gran cantidad de imágenes muy bien elegidas. Una breve introducción –un par de páginas- sirven para exponer la hipótesis propuesta. No le hace falta más al autor. No precisa de un capítulo teórico de inicio. A partir de ahí, el resto, es un recorrido por la historia en busca de ejemplos que apoyen lo dicho y que permitan dibujar una continuidad en el método desde el origen del mismo hasta la arquitectura moderna. Algunos de los capítulos fluyen con naturalidad mostrando precisos ejemplos aunque, en otros casos, se percibe cierta tensión por dirigir los mismos hacia lo buscado.

Es en la obra de Palladio, según Capitel, donde podemos observar los primeros ejemplos de este sistema compositivo. Y es en algunas de sus villas –viviendas rurales aisladas- donde aparece. Y digo en algunas porque el autor hace hincapié que no todos sus proyectos de arquitectura residencial utilizan este sistema. Es más, los más conocidos ejemplos de villas palladianas se estructurarían mediante un sistema de volúmenes puros –casas también aisladas como la Rotonda- articuladas en torno a un gran espacio central cubierto –ahora ya no es un patio- en torno al cual se ordenan las dependencias volcadas hacia el exterior. Extroversión en un ambiente rural frente a la introversión de las viviendas urbanas volcadas a un patio.

Pero no es de esto de lo que se ocupa este estudio. Villa Pisani (1553-1555) y Villa Barbaro (1554-1559) son los ejemplos sobre los que se desarrolla el capítulo. Y en ellos se ve como diferentes elementos autónomos en origen se articulan entre ellos mediante variados juegos: jerarquías, ejes, composiciones, disposiciones, etc. permiten relacionar los espacios con el programa mientras se ordenan entre ellos respetando, por otra parte, la ortodoxia de los órdenes.

Continúa Capitel su estudio por los palacios aislados de la arquitectura isabelina. Y aquí vemos el hilo que lo liga a Palladio. La villa –en estos casos palacios de mayor dimensión- exenta y ordenada rompiendo el sistema claustral. En su núcleo aparecen grandes espacios vacíos, algunos cubiertos, otros no, pero con una disposición de los elementos centrífuga en torno a él, abriéndose al exterior.

Y no se deja Inglaterra para seguir estudiando, ahora a través de Inigo Jones (1573-1652) y algunos de sus seguidores, más ejemplos residenciales ordenados según la composición por partes. El sistema es el mismo: elementos que se articulan entre sí estableciéndose una jerarquía y teniendo, como característica general, ese espacio principal central desde el que se proyectan el resto de piezas.

 

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Las obras estudiadas se van haciendo más complejas conforme nos adentramos en el barroco y llegamos al Neoclasicismo donde los edificios pierden cada vez más su compacidad y centralidad extendiéndose en complejos sistemas de alas y piezas de enlace y conexión. Y antes de llegar a la Academia se hace un breve repaso de las obras del iluminismo donde, algunos de los ejemplos elegidos por el autor, no responden con tanta contundencia al sistema compositivo estudiado.

Ya en el siglo XIX, el papel desempeñado por la École des Beaux Arts de París y, sobre todo, por alguno de sus profesores, es imprescindible en el desarrollo de este sistema y en la arquitectura posterior. Hace hincapié Capitel en que la asimilación que se ha hecho, en numerosas ocasiones, entre el sistema de composición por partes y las enseñanzas de Julien Guadet recopiladas en sus obra Élements et Théorie de l’Architecture (1902) es errónea. Y lo es porque lo propuesto por Guadet no es más que un intento de sistematización de un método partiendo de la descomposición de la arquitectura en elementos menores (estructurales, formales y espaciales), con los que se crear nuevas composiciones – re-composiciones- trabajando en base a retículas y ejes.

Por último, antes de concluir y tras pasar por la obra de Lutyens, se hace un repaso por los trabajos de algunos autores de la modernidad: Wright, Le Corbusier, Aalto, Scharoun y Kahn. Entre sus obras se seleccionan aquellas que mejor sirven para ejemplificar el sistema de composición por partes Así, tal y como ya hizo Capitel al hablar del patio como sistema articulador, se demuestra cómo estos sistemas han perdurado a lo largo de la historia hasta nuestros días y, lo que es más importante, como la arquitectura de la Modernidad estableció vínculos con el pasado aunque estos se produjeran en un plano profundo estructural y no en el epitelial, formal y más evidente.


Notas y referencias.

1. CAPITEL, Antón. La arquitectura del patio. Editorial Gustavo Gili. Barcelona, 2005
Víctor Soriano. 2016


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